La afiliación sube, el empleo no

La Encuesta de Población Activa del tercer trimestre de 2026 deja un verano que sigue creando empleo, pero menos que ningún otro de la última década. La ocupación sube en 73.600 personas hasta 22.852.600 y la tasa de paro vuelve a superar el 10%, hasta el 10,18%.

El titular es flojo. Lo relevante del trimestre, sin embargo, está en la composición: el empleo que se crea ya no se parece al de hace un año.

El tercer trimestre más flojo de la década

El avance del empleo es del 0,32% trimestral, frente al 0,53% de 2025, el 0,64% de 2024 y el 0,89% de 2023. Es el registro más débil de la serie reciente, incluido 2019.

El paro, en cambio, sube en 95.800 personas, el mayor aumento en un tercer trimestre desde 2020. Y la población activa marca máximo histórico en 25.443.800, con 169.500 personas más en tres meses.

La afiliación sube, el empleo no

Este es el dato que explica el trimestre. La afiliación a la Seguridad Social crece un 3,4% interanual y la ocupación de la EPA, un 2,08%. Hace tres meses esa brecha era de tres décimas; hoy es de 1,3 puntos.

La explicación es la regularización extraordinaria, que ha incorporado a los registros más de 420.000 personas hasta el 30 de septiembre. Muchas ya trabajaban. La afiliación las cuenta por primera vez; la EPA, que pregunta por el trabajo efectivo y no por el alta, ya las contaba.

Conclusión: el proceso aflora empleo, no lo crea. Quien haya leído la aceleración de la afiliación como creación de puestos tendrá que revisar el diagnóstico.

El empleo que crece es público

En los últimos doce meses el empleo público crece un 5,78% y el privado un 1,39%. La brecha se sitúa en 4,39 puntos, cuando en el trimestre anterior era de 1,49.

Es la mayor diferencia del año y supone un cambio de tendencia respecto a los dos trimestres anteriores. El peso del empleo público sube hasta el 16,35% del total: uno de cada seis ocupados en España trabaja hoy para una administración.

El dato trimestral

En el trimestre, el sector público suma 89.900 ocupados y el privado pierde 16.300. Una variación de esa magnitud sobre una base de 19 millones queda dentro del margen de muestreo, de modo que la lectura concluyente es la anual.

Dos de cada tres empleos del año son de trabajadores extranjeros

La ocupación extranjera crece un 8,77% interanual frente al 0,83% de la española. Representando el 16,8% del empleo, aporta el 66,4% del empleo creado en doce meses y el 72,9% del aumento de la población activa.

Hace un trimestre esa aportación era del 53,2%. La dependencia estructural de la inmigración no es una tendencia: es ya la variable que sostiene la oferta de trabajo española.

Autónomos: la fractura se ensancha

Los trabajadores por cuenta propia caen en 104.700 personas en el año, un 3,2%, frente al 3,04% del trimestre anterior. Los empresarios sin asalariados retroceden un 4,85% y los miembros de cooperativas un 34,84%.

La única partida que crece con fuerza es la de ayudas familiares, un 34,39%, que es la forma menos protegida de vinculación laboral. Es el cuarto trimestre consecutivo en que el tejido de pequeños empleadores se deteriora mientras el agregado crece.

Más temporalidad, menos parcialidad

Los contratos temporales crecen un 2,3% en el trimestre y los indefinidos un 0,13%. La tasa de temporalidad sube al 15,37%, tercer trimestre consecutivo al alza desde el 14,77% de marzo.

En sentido contrario, el empleo a tiempo completo aumenta en 244.400 personas y el parcial cae en 170.800. La tasa de parcialidad baja al 12,89%, su mejor registro reciente. El empleo que se crea es más temporal, pero también más a jornada completa.

Solo los servicios crean empleo

Los servicios suman 235.600 ocupados en el trimestre. Agricultura (−58.300), industria (−54.400) y construcción (−49.300) destruyen empleo.

En términos anuales el contraste es más severo: la industria pierde 25.900 empleos en doce meses y la agricultura 18.600, mientras los servicios ganan 479.400 y la construcción 30.500. La economía española vuelve a concentrar toda su creación de empleo en el sector terciario.

Mapa territorial: Madrid y Andalucía se frenan

Madrid pierde 49.200 ocupados en el trimestre y Andalucía 24.900. Canarias (+38.100) y Baleares (+26.900) lideran la creación, con el turismo como motor.

Baleares registra la tasa de paro más baja del país, un 4,63%, y Melilla la más alta, un 18,87%, seguida de Ceuta (18,5%) y Andalucía (14,91%). En términos anuales, Extremadura y La Rioja son las únicas comunidades que destruyen empleo.

La absorción sigue siendo el problema

En doce meses el empleo crece en 465.500 personas y el paro baja solo en 21.900. El desempleo está prácticamente plano en términos anuales.

Los indicadores que lo confirman

Los hogares con todos sus miembros activos en paro suben hasta 786.100, con 21.800 más en el trimestre. Quienes buscan su primer empleo aumentan un 5,26%. Y 715.100 personas pasaron de la inactividad al desempleo en un solo trimestre.

El paro masculino empeora

Toda la reducción anual del desempleo es femenina (−77.100). El paro masculino sube un 4,67% en el año, con un aumento del 10,09% en el tramo de 25 a 54 años, el núcleo del mercado laboral.

Previsión para el cuarto trimestre de 2026

  • Ocupados: entre 22.810.000 y 22.945.000
  • Parados: entre 2.430.000 y 2.540.000
  • Tasa de paro: entre el 9,6% y el 10,0%
  • Activos: entre 25.240.000 y 25.485.000

El cuarto trimestre es favorable para el empleo por la campaña navideña y el comercio, y el paro ha descendido en ocho de los diez últimos ejercicios, con caídas superiores al 5% en 2024 y 2025. El agotamiento progresivo del efecto de la regularización sobre la población activa modera esa expectativa.

La tasa de paro media de 2026 quedaría en el entorno del 10,1% y la ocupación media anual en 22,70 millones de personas, un 2,17% más que en 2025.

El reto ya no es el volumen

Con la inflación en el 5% y los convenios en el 3%, con la deuda pública próxima al 100% del PIB y una productividad por hora que retrocede, el mercado laboral español entra en 2027 con cinco frentes abiertos.

La capacidad de absorber una población activa en máximo histórico. El tejido de autónomos y pequeños empleadores, que lleva un año retrocediendo. La productividad y el salario real. El acceso a la vivienda, que limita la movilidad laboral. Y la dependencia del empleo público para sostener el agregado.

España sigue creando empleo. Lo que ha dejado de crecer al mismo ritmo es la capacidad de convertirlo en bienestar.

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